Sustrato de crecimiento

  • Publicado 28/02/2024   Focus on
  •  by POWERgrass

El mayor problema que se encuentra en el mantenimiento del césped para campos deportivos es la compactación del suelo. Esta compresión de las partículas entre ellas conduce a la formación de una masa más densa, poco drenante y con poca capacidad de intercambio gaseoso útil para el suministro de oxígeno al sistema radicular. Como consecuencia, se produce una disminución general del césped, de su vigor y de su capacidad de recuperación tras los daños derivados del desgaste.

La compactación del suelo y sus consiguientes efectos negativos se puede reducir creando un sustrato para el sistema radicular (top-soil) con un alto contenido de arena, de granulometría adecuada y buenas características físicas y químicas. La consecuencia de utilizar un sustrato con un alto contenido de arena es una pobre capacidad de retención de agua, pero el uso de U.S.G.A. especificaciones este problema se minimiza.

En un suelo superficial con un alto contenido de arena, los elementos nutricionales se lixivian fácilmente ya que hay una baja capacidad de intercambio catiónico, particularmente en los años inmediatamente posteriores a la construcción. Este problema potencial se puede reducir con el uso de fertilizantes de liberación lenta y/o fertilizaciones foliares.

Las evaluaciones se realizan sobre diversas mezclas de mantillo con diferentes porcentajes de los diversos componentes, hasta encontrar aquella que cumple con los parámetros estándar de cada componente a utilizar en la mezcla, luego se brindan los porcentajes en volumen correctos.

La piedra triturada utilizada para el drenaje y la capa drenante en contacto con la arena también deben someterse a análisis granulométricos y de compatibilidad con la capa superficial del suelo. Además de las determinaciones físicas de la arena, también son necesarias determinaciones químicas como el contenido de sal, el pH y los niveles de P y K. En ocasiones, especialmente en regiones áridas y semiáridas, también es necesario realizar análisis para la determinación de sodio. Para la determinación físico-química de la mezcla es necesario enviar las muestras a laboratorios especializados y equipados, los cuales emiten un informe de cumplimiento de la U.S.G.A. regulaciones.

La U.S.G.A. El sistema para la creación de céspedes de uso intensivo no debe considerarse el mejor sistema jamás creado, sino el mejor sistema que se puede utilizar en este momento. Además, no hay que olvidar que se trata de un sistema que ha sido probado durante más de 60 años en decenas de miles de greens y campos deportivos y siempre ha proporcionado excelentes resultados en todo el mundo.

Las características de la capa superior del suelo.

Una vez creada la capa superior de tierra adecuada, se debe someter a pruebas de laboratorio. el primer análisis se refiere a la infiltración de agua que debe ser de al menos 360 mm/h. Las pruebas de laboratorio se realizan sobre tierra vegetal compactada y sin césped.

Las mezclas de tierra sometidas a pruebas de percolación durante 8 horas y luego drenadas a una tensión de 40 cm de agua deben tener una porosidad entre 35 y 55%. De la porosidad total, la macroporosidad debe estar entre el 15 y el 30% y la microporosidad entre el 15 y el 25%.

Las mezclas de tierra vegetal que tengan arena como componente principal deben tener una densidad aparente entre 1,1 y 1,6 g/cm³. El agua retenida por el suelo y no drenada es la parte del agua que se utiliza para el crecimiento del césped. En el laboratorio, la capa superficial del suelo debe tener una capacidad de retención de agua por 40 cm igual al 12-25% del peso del suelo secado al horno a 105/111 °C. El valor ideal de capacidad de retención de agua es el 18%, es decir, 1,8 mm de agua retenida por cada 10 mm de suelo. El pH debe estar entre 5,5 y 8, siendo el valor óptimo entre 6 y 6,5.

El rango de conductividad eléctrica preferido es de 0 a 1 milimetros/cm, valores inferiores a 4 son aceptables.

El valor del porcentaje de sodio intercambiable (PSE) debe ser inferior a 15, con preferencia los inferiores.

La calidad de la arena.

La calidad de la arena, principal constituyente de la mezcla, es de gran importancia. Se recomienda utilizar arena lavada y tamizada de naturaleza silícea. Se deben evitar las arenas calcáreas y/o con un pH demasiado alto. La forma de cada partícula no debe ser redondeada sino angular. Desde el punto de vista de la distribución de las fracciones granulométricas, consultar la siguiente tabla.

Nombre Tamaño de grano (mm) Recomendaciones (% en peso)
Grava fina 2,0-3,4 mm No más del 10% del total, incluido un máximo del 3% de grava fina (mejor sin)
Arena muy gruesa 1,0-2,0 mm
Arena gruesa 0,5-1,0 mm Al menos el 60% de las partículas de arena deben estar incluidas en este rango
Arena media 0,25-0,50 mm
Arena fina 0,15-0,25 mm No se debe incluir más del 20% de partículas en este rango
Arena muy fina 0,05-0,15 mm No más del 5%
Limusina 0,002-0,05 mm No más del 5%
Agrilla < 0,002 mm No más del 3%
Partículas finas totales Arena muy fina + limo + arcilla Menor o igual al 10%

La calidad del componente orgánico.

En el pasado se han utilizado varios tipos de componentes orgánicos que han proporcionado respuestas graduadas y diferentes en términos de eficacia. La materia orgánica ideal debe estar bien descompuesta, bien fraccionada y tener un contenido de cenizas del 10%, con un máximo aceptable del 15%. Además conviene bien troceado pero no pulverizado porque podría crear problemas de infiltración de agua. La turba de esfagno y el coco, bien picados y con un contenido de sustancia orgánica del 85/90%, representan el material de mezcla más utilizado.

Las fuentes adicionales de materia orgánica pueden incluir cáscara de arroz, corteza molida, aserrín o compost, siempre que sean analizados por un laboratorio autorizado. En referencia al compost, es imprescindible que tenga al menos un año de antigüedad; además, al estar especialmente sujeto a variaciones en función del material de partida y del origen, incluso dentro de un mismo lote, requiere controles cuidadosos y también la verificación de la existencia de posibles efectos fitotóxicos para el césped.

La calidad de los componentes minerales

Los cambios realizados en 2004 prevén la posibilidad de utilizar algunos materiales inorgánicos porosos como mejoradores del suelo para la capa superior del suelo, como alternativa o complemento a la turba. Las cerámicas porosas, las diatomeas y las zeolita se pueden mezclar con turba o incluso sustituirla, siempre que se respeten las proporciones granulométricas y otros parámetros exigidos por las especificaciones de la USGA para la mezcla de la capa superior del suelo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen grandes diferencias dentro de estos productos y que actualmente falta una experiencia a largo plazo sobre su uso, por lo que es necesario confiar en proveedores expertos que puedan dar testimonio de experiencias positivas.

Sustrato de crecimiento

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  • 28/02/2024
  • Italgreen Landscape

El mayor problema que se encuentra en el mantenimiento del césped para campos deportivos es la compactación del suelo. Esta compresión de las partículas entre ellas conduce a la formación de una masa más densa, poco drenante y con poca capacidad de intercambio gaseoso útil para el suministro de oxígeno al sistema radicular. Como consecuencia, se produce una disminución general del césped, de su vigor y de su capacidad de recuperación tras los daños derivados del desgaste.

La compactación del suelo y sus consiguientes efectos negativos se puede reducir creando un sustrato para el sistema radicular (top-soil) con un alto contenido de arena, de granulometría adecuada y buenas características físicas y químicas. La consecuencia de utilizar un sustrato con un alto contenido de arena es una pobre capacidad de retención de agua, pero el uso de U.S.G.A. especificaciones este problema se minimiza.

En un suelo superficial con un alto contenido de arena, los elementos nutricionales se lixivian fácilmente ya que hay una baja capacidad de intercambio catiónico, particularmente en los años inmediatamente posteriores a la construcción. Este problema potencial se puede reducir con el uso de fertilizantes de liberación lenta y/o fertilizaciones foliares.

Las evaluaciones se realizan sobre diversas mezclas de mantillo con diferentes porcentajes de los diversos componentes, hasta encontrar aquella que cumple con los parámetros estándar de cada componente a utilizar en la mezcla, luego se brindan los porcentajes en volumen correctos.

La piedra triturada utilizada para el drenaje y la capa drenante en contacto con la arena también deben someterse a análisis granulométricos y de compatibilidad con la capa superficial del suelo. Además de las determinaciones físicas de la arena, también son necesarias determinaciones químicas como el contenido de sal, el pH y los niveles de P y K. En ocasiones, especialmente en regiones áridas y semiáridas, también es necesario realizar análisis para la determinación de sodio. Para la determinación físico-química de la mezcla es necesario enviar las muestras a laboratorios especializados y equipados, los cuales emiten un informe de cumplimiento de la U.S.G.A. regulaciones.

La U.S.G.A. El sistema para la creación de céspedes de uso intensivo no debe considerarse el mejor sistema jamás creado, sino el mejor sistema que se puede utilizar en este momento. Además, no hay que olvidar que se trata de un sistema que ha sido probado durante más de 60 años en decenas de miles de greens y campos deportivos y siempre ha proporcionado excelentes resultados en todo el mundo.

Las características de la capa superior del suelo.

Una vez creada la capa superior de tierra adecuada, se debe someter a pruebas de laboratorio. el primer análisis se refiere a la infiltración de agua que debe ser de al menos 360 mm/h. Las pruebas de laboratorio se realizan sobre tierra vegetal compactada y sin césped.

Las mezclas de tierra sometidas a pruebas de percolación durante 8 horas y luego drenadas a una tensión de 40 cm de agua deben tener una porosidad entre 35 y 55%. De la porosidad total, la macroporosidad debe estar entre el 15 y el 30% y la microporosidad entre el 15 y el 25%.

Las mezclas de tierra vegetal que tengan arena como componente principal deben tener una densidad aparente entre 1,1 y 1,6 g/cm³. El agua retenida por el suelo y no drenada es la parte del agua que se utiliza para el crecimiento del césped. En el laboratorio, la capa superficial del suelo debe tener una capacidad de retención de agua por 40 cm igual al 12-25% del peso del suelo secado al horno a 105/111 °C. El valor ideal de capacidad de retención de agua es el 18%, es decir, 1,8 mm de agua retenida por cada 10 mm de suelo. El pH debe estar entre 5,5 y 8, siendo el valor óptimo entre 6 y 6,5.

El rango de conductividad eléctrica preferido es de 0 a 1 milimetros/cm, valores inferiores a 4 son aceptables.

El valor del porcentaje de sodio intercambiable (PSE) debe ser inferior a 15, con preferencia los inferiores.

La calidad de la arena.

La calidad de la arena, principal constituyente de la mezcla, es de gran importancia. Se recomienda utilizar arena lavada y tamizada de naturaleza silícea. Se deben evitar las arenas calcáreas y/o con un pH demasiado alto. La forma de cada partícula no debe ser redondeada sino angular. Desde el punto de vista de la distribución de las fracciones granulométricas, consultar la siguiente tabla.

Nombre Tamaño de grano (mm) Recomendaciones (% en peso)
Grava fina 2,0-3,4 mm No más del 10% del total, incluido un máximo del 3% de grava fina (mejor sin)
Arena muy gruesa 1,0-2,0 mm
Arena gruesa 0,5-1,0 mm Al menos el 60% de las partículas de arena deben estar incluidas en este rango
Arena media 0,25-0,50 mm
Arena fina 0,15-0,25 mm No se debe incluir más del 20% de partículas en este rango
Arena muy fina 0,05-0,15 mm No más del 5%
Limusina 0,002-0,05 mm No más del 5%
Agrilla < 0,002 mm No más del 3%
Partículas finas totales Arena muy fina + limo + arcilla Menor o igual al 10%

La calidad del componente orgánico.

En el pasado se han utilizado varios tipos de componentes orgánicos que han proporcionado respuestas graduadas y diferentes en términos de eficacia. La materia orgánica ideal debe estar bien descompuesta, bien fraccionada y tener un contenido de cenizas del 10%, con un máximo aceptable del 15%. Además conviene bien troceado pero no pulverizado porque podría crear problemas de infiltración de agua. La turba de esfagno y el coco, bien picados y con un contenido de sustancia orgánica del 85/90%, representan el material de mezcla más utilizado.

Las fuentes adicionales de materia orgánica pueden incluir cáscara de arroz, corteza molida, aserrín o compost, siempre que sean analizados por un laboratorio autorizado. En referencia al compost, es imprescindible que tenga al menos un año de antigüedad; además, al estar especialmente sujeto a variaciones en función del material de partida y del origen, incluso dentro de un mismo lote, requiere controles cuidadosos y también la verificación de la existencia de posibles efectos fitotóxicos para el césped.

La calidad de los componentes minerales

Los cambios realizados en 2004 prevén la posibilidad de utilizar algunos materiales inorgánicos porosos como mejoradores del suelo para la capa superior del suelo, como alternativa o complemento a la turba. Las cerámicas porosas, las diatomeas y las zeolita se pueden mezclar con turba o incluso sustituirla, siempre que se respeten las proporciones granulométricas y otros parámetros exigidos por las especificaciones de la USGA para la mezcla de la capa superior del suelo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen grandes diferencias dentro de estos productos y que actualmente falta una experiencia a largo plazo sobre su uso, por lo que es necesario confiar en proveedores expertos que puedan dar testimonio de experiencias positivas.

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Focus on / 28/02/2024

El mayor problema que se encuentra en el mantenimiento del césped para campos deportivos es la compactación del suelo. Esta compresión de las partículas entre ellas conduce a la formación de una masa más densa, poco drenante y con poca capacidad de intercambio gaseoso útil para el suministro de oxígeno al sistema radicular. Como consecuencia, se produce una disminución general del césped, de su vigor y de su capacidad de recuperación tras los daños derivados del desgaste.

La compactación del suelo y sus consiguientes efectos negativos se puede reducir creando un sustrato para el sistema radicular (top-soil) con un alto contenido de arena, de granulometría adecuada y buenas características físicas y químicas. La consecuencia de utilizar un sustrato con un alto contenido de arena es una pobre capacidad de retención de agua, pero el uso de U.S.G.A. especificaciones este problema se minimiza.

En un suelo superficial con un alto contenido de arena, los elementos nutricionales se lixivian fácilmente ya que hay una baja capacidad de intercambio catiónico, particularmente en los años inmediatamente posteriores a la construcción. Este problema potencial se puede reducir con el uso de fertilizantes de liberación lenta y/o fertilizaciones foliares.

Las evaluaciones se realizan sobre diversas mezclas de mantillo con diferentes porcentajes de los diversos componentes, hasta encontrar aquella que cumple con los parámetros estándar de cada componente a utilizar en la mezcla, luego se brindan los porcentajes en volumen correctos.

La piedra triturada utilizada para el drenaje y la capa drenante en contacto con la arena también deben someterse a análisis granulométricos y de compatibilidad con la capa superficial del suelo. Además de las determinaciones físicas de la arena, también son necesarias determinaciones químicas como el contenido de sal, el pH y los niveles de P y K. En ocasiones, especialmente en regiones áridas y semiáridas, también es necesario realizar análisis para la determinación de sodio. Para la determinación físico-química de la mezcla es necesario enviar las muestras a laboratorios especializados y equipados, los cuales emiten un informe de cumplimiento de la U.S.G.A. regulaciones.

La U.S.G.A. El sistema para la creación de céspedes de uso intensivo no debe considerarse el mejor sistema jamás creado, sino el mejor sistema que se puede utilizar en este momento. Además, no hay que olvidar que se trata de un sistema que ha sido probado durante más de 60 años en decenas de miles de greens y campos deportivos y siempre ha proporcionado excelentes resultados en todo el mundo.

Las características de la capa superior del suelo.

Una vez creada la capa superior de tierra adecuada, se debe someter a pruebas de laboratorio. el primer análisis se refiere a la infiltración de agua que debe ser de al menos 360 mm/h. Las pruebas de laboratorio se realizan sobre tierra vegetal compactada y sin césped.

Las mezclas de tierra sometidas a pruebas de percolación durante 8 horas y luego drenadas a una tensión de 40 cm de agua deben tener una porosidad entre 35 y 55%. De la porosidad total, la macroporosidad debe estar entre el 15 y el 30% y la microporosidad entre el 15 y el 25%.

Las mezclas de tierra vegetal que tengan arena como componente principal deben tener una densidad aparente entre 1,1 y 1,6 g/cm³. El agua retenida por el suelo y no drenada es la parte del agua que se utiliza para el crecimiento del césped. En el laboratorio, la capa superficial del suelo debe tener una capacidad de retención de agua por 40 cm igual al 12-25% del peso del suelo secado al horno a 105/111 °C. El valor ideal de capacidad de retención de agua es el 18%, es decir, 1,8 mm de agua retenida por cada 10 mm de suelo. El pH debe estar entre 5,5 y 8, siendo el valor óptimo entre 6 y 6,5.

El rango de conductividad eléctrica preferido es de 0 a 1 milimetros/cm, valores inferiores a 4 son aceptables.

El valor del porcentaje de sodio intercambiable (PSE) debe ser inferior a 15, con preferencia los inferiores.

La calidad de la arena.

La calidad de la arena, principal constituyente de la mezcla, es de gran importancia. Se recomienda utilizar arena lavada y tamizada de naturaleza silícea. Se deben evitar las arenas calcáreas y/o con un pH demasiado alto. La forma de cada partícula no debe ser redondeada sino angular. Desde el punto de vista de la distribución de las fracciones granulométricas, consultar la siguiente tabla.

Nombre Tamaño de grano (mm) Recomendaciones (% en peso)
Grava fina 2,0-3,4 mm No más del 10% del total, incluido un máximo del 3% de grava fina (mejor sin)
Arena muy gruesa 1,0-2,0 mm
Arena gruesa 0,5-1,0 mm Al menos el 60% de las partículas de arena deben estar incluidas en este rango
Arena media 0,25-0,50 mm
Arena fina 0,15-0,25 mm No se debe incluir más del 20% de partículas en este rango
Arena muy fina 0,05-0,15 mm No más del 5%
Limusina 0,002-0,05 mm No más del 5%
Agrilla < 0,002 mm No más del 3%
Partículas finas totales Arena muy fina + limo + arcilla Menor o igual al 10%

La calidad del componente orgánico.

En el pasado se han utilizado varios tipos de componentes orgánicos que han proporcionado respuestas graduadas y diferentes en términos de eficacia. La materia orgánica ideal debe estar bien descompuesta, bien fraccionada y tener un contenido de cenizas del 10%, con un máximo aceptable del 15%. Además conviene bien troceado pero no pulverizado porque podría crear problemas de infiltración de agua. La turba de esfagno y el coco, bien picados y con un contenido de sustancia orgánica del 85/90%, representan el material de mezcla más utilizado.

Las fuentes adicionales de materia orgánica pueden incluir cáscara de arroz, corteza molida, aserrín o compost, siempre que sean analizados por un laboratorio autorizado. En referencia al compost, es imprescindible que tenga al menos un año de antigüedad; además, al estar especialmente sujeto a variaciones en función del material de partida y del origen, incluso dentro de un mismo lote, requiere controles cuidadosos y también la verificación de la existencia de posibles efectos fitotóxicos para el césped.

La calidad de los componentes minerales

Los cambios realizados en 2004 prevén la posibilidad de utilizar algunos materiales inorgánicos porosos como mejoradores del suelo para la capa superior del suelo, como alternativa o complemento a la turba. Las cerámicas porosas, las diatomeas y las zeolita se pueden mezclar con turba o incluso sustituirla, siempre que se respeten las proporciones granulométricas y otros parámetros exigidos por las especificaciones de la USGA para la mezcla de la capa superior del suelo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen grandes diferencias dentro de estos productos y que actualmente falta una experiencia a largo plazo sobre su uso, por lo que es necesario confiar en proveedores expertos que puedan dar testimonio de experiencias positivas.

Pubblicato il 16 Sep, 2026